Una Plaza y un Concierto

La Plaza


La Plaza Cívica, nombre de orígen de la hoy internacionalmente conocida Plaza de la Revolución, ha sido el lugar de legitimación revolucionaria por excelencia durante los últimos cincuenta años.
El primero de mayo de 1959 dió comienzo la gran peregrinación. Raúl Castro resume el acto de creación de las milicias populares. Comienza la militarización de la sociedad cubana.
Veintiseis de Julio del mismo año. Concentración campesina para seguir marcando terrenos. Legitimar la Reforma Agraria y celebrar el asalto al cuartel Moncada (Santiago de Cuba, 1953).
Septiembre de 1960, Primera Declaración de La Habana. El gobierno decide formalizar relaciones con la Unión Soviética y ésta nueva oleada sirve para desafiar los pronunciamientos en contra de tal decisión -que emanan de la reunión en Costa Rica de la Organización de Estados Americanos, OEA.
La Guerra Fría adquiere una nueva dimensión.
Unos meses más tarde -primero de enero de 1961, el primer desfile militar para celebrar dos años en el poder del gobierno revolucionario.
Ese año se le cambia el nombre a la Plaza, se presenta al cosmonauta Yuri Gagarin -símbolo imperial- se crean los CDR y se declara a Cuba territorio libre de analfabetismo.
En marzo del próximo año, Segunda Declaración de La Habana por la expulsión de Cuba de la OEA.
En 1966 el gobierno celebra el fin de año con una cena gigante en la Plaza de la Revolución. El populismo nunca estuvo tan bien representado como en ese día.
El dieciocho de octubre de 1967, Fidel Castro da lectura a la carta que (le) dejara Ernesto Guevara -el Ché- antes de partir de la isla, muchos meses atrás.
Diciembre de 1972, habla Salvador Allende -primer extranjero en hacerlo.
En 1974 se dirigen a la multitud -siempre enardecida, Brezhnev y Pham Van Dong, en fechas diferentes.
En diciembre de 1975 sirvió para apoyar el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, PCC.
Un año más tarde, Fidel Castro la utiliza para la despedida de duelo de las inocentes víctimas del avión de Barbados, máxima expresión de terrorismo derivada del violento conflicto de la nación cubana, enmarcado en el principal, el enfrentamiento USA-URSS, es decir, capitalismo vs comunismo.
A mediados de agosto de 1978 se realiza la clausura del XI Festival de la Juventud y los Estudiantes. Otro acto político generado en el anterior conflicto.
A raíz del éxodo del Mariel, donde ciento veinticinco mil cubanos llegaron a las costas de la Florida, Fidel Castro celebra en la Plaza -su plaza de legitimación- una concentración colosal por el Primero de Mayo, día internacionacional del trabajo.
Luego de una fuga masiva de la población cubana -que no llegó a ser mucho mayor por el miedo de los gobiernos involucrados- había que demostrarle al mundo que hacia allá partían los "malos" y acá quedaban los "buenos". El hombre nuevo se dividía. Unos iban hacia el infierno, otros se quedaban en el paraíso.
En agosto de ese mismo año, José López Portillo, Presidente de México, le habla a otra gran concentración convocada.
Para cerrar el año, el veinte de diciembre, se clausura el segundo Congreso del PCC. Había que amarrar fuerte la soga para que no se fueran las riendas de nuevo. El país comenzaba una época de abundante cereal. Los campos de cultivo -un tanto lejos, en la Ucrania de los soviets- estaban repletos y garantizados. Fluía el combustible, las herramientas, las maquinarias y se afianzaba el montaje de la estructura social de la Gran Madre Patria. Hacia allá salían, el dulce azúcar de nuestros campos, el níquel, miles de estudiantes, trabajadores y las gracias. Los muñequitos rusos se convertían en el cuco de los niños cubanos y la matrioshka jugueteaba por nuestros espacios privados y públicos sin llegar a ser parte de nuestros juquetes preferidos.
Durante más de diez años las concentraciones tuvieron motivos celebracionales; gigantes fogatas pioneriles, desfiles martianos, actos deportivos y honras fúnebres -Blás Roca Calderío y Nicolás Guillén- además de los ya tradicionales dia del trabajo, 26 de julio y triunfo de la revolución, con sus desfiles militares.
El tiempo fluye sin grandes contratiempos hasta el treinta de diciembre de 1992, al celebrarse otro acto político importante que los ayudara a salir del atolladero, que se iba complicando, el concierto "Sí por Cuba" en apoyo a la Revolución.
En los últimos años de la década anterior se volvía a enrarecer la situación social. La perestroika, la glasnot, la caída del muro de Berlín, el desemerengamiento -como le llamó Fidel Castro- de la Unión Soviética, trajo como consecuencia el momento más dificil para el gobierno cubano -agosto del 94- y la penuria más grande que ha vivido la nación cubana desde la concetración de Weyler... el período especial.
En multitudinarias marchas -del pueblo combatiente- se rechaza la ley Helms-Burton, se convoca a pioneros y jóvenes en apoyo a la revolución, se recurre a viejos paradigmas -guardia de honor ante los restos del Ché traídos de Bolivia(1997).

El Papa Juan Pablo II visita Cuba y por primera vez desde el triunfo de la revolución un dignatario habla al pueblo de Cuba sin que lo acompañe el discurso del máximo líder.
El veinte de enero de 1998 se concentra en la Plaza más de un millón de cubanos sin ser convocados por el gobierno. Juan Pablo II pide que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo. El significado de éstas palabras y la energía que emanaron de ellas no volverán a la Plaza hasta el 20 de septiembre de 2009, durante el concierto Paz sin fronteras que Juanes y otros artístas cubanos y extranjeros ofrecieron al pueblo de Cuba y al mundo.

El Concierto

concierto
El calor y la humedad registran números 
elevados, también las personas. Más de un millón ciento cincuenta mil están listos para disfrutar del concierto que el colombiano Juanes, los españoles Miguel Bosé, Victor Manuel y Luis Eduardo Aute, los puertorriqueños Olga Tañón y Danny Rivera, el ecuatoriano Juan Fernando Velasco, el italiano Jovannotti y los cubanos X Alfonso, Amaury Pérez, Cucú Diamante y Yerba Buena, Silvio Rodríguez, Carlos Varela, Orichas y Los Van Van, comenzaron a las dos de la tarde, cuando el sol cenital del caribe con más intensidad alumbra la enorme plaza.
Desde 1998 -cuando el Papa estubo allí- no se reunían tantas personas por su libre albedrío, alrededor del monumento más grande que se le ha construido a José Martí, el hombre que carga con la culpa del Moncada y la idea de la Revolución.
La algarabía internacional sobre el concierto viene disputándose primeras planas en los medios desde hace más de un mes, cuando Juanes hizo pública su decisión de realizar el segundo concierto, Paz sin fronteras, en La Habana, Cuba.
El primero fue entre las líneas divisorias territoriales de Colombia y Venezuela. Un tercero tendrá como escenario la frontera que marca la división entre México y Estados Unidos, según sus palabras. Todos estarán dedicados a la Paz, la hermandad y la unión entre todos los hombres, más allá de pensamientos, ideologías y posiciones, que suelen ser motivos de conflicto, guerra, sangre, dolor, venganza y odio. Las bases morales y éticas del concierto se apegan a los principios elementales de la vida en sociedad desde hace más de cinco mil años. De antemano, el concierto tiene una poderosa razón de ser.

Olga Tañón abre el espectáculo con toda la energía de que dispone -que es mucha. Su amor por Cuba, por cantar en la tierra de Celia Cruz y Benny Moré, se le sale por los poros, por sus manos, en su baile, en sus ojos y en su verbo rítmico y sabroso. Su presentación -en nombre de Dios y de Puerto Rico- fue impresionante. Su energía traspasó el escenario y el público la hizo desbordar en su entrega. Se despidió en bendiciones al pueblo cubano y su final, que acató profesionalmente, era seguir y seguir cantando. Que Dios y la Virgen le brinden todo lo que uds se merecen, dijo antes de salir del escenario. Primer mensaje subliminal. Excelente openning. Tres minutos más tarde -sin presentador- subía a escena X Alfonso y su grupo, con madre y padre -Grupo Síntesis- en los coros. Todo energía y alegría, terminó con la frase: muchas gracias Cuba!!!  A todo pulmón.

Danny Rivera, luego de cinco largos minutos, entró al escenario con su abolerado paso para entregar canciones conocidas del público. La tercera canción y final Yo quiero un pueblo, la dedicó a Cuba. Presentó a Juan Fernando Velasco.
El ecuatoriano Juan Fernando Velasco -el menos conocido por el público- interpretó dos canciones, la última Por el pueblo cubano.  Salió Amaury Pérez.

Amaury Pérez interpretó dos canciones. No podía faltar su Hacerte venir y se despidió con un Gracias Cuba y Viva la paz, para presentar a Victor Manuel.

Victor Manuel. Su elocuente y directa presentación incluyó... "la memoria es el arma más poderosa que tenemos" y su canción Cómo voy a olvidarme habla de sueños imposibles, familias rotas... más claro? el agua. Se despidió del pueblo de Cuba a quien dedicó su presencia y presentó a Miguel Bosé.

Miguel Bosé. "la paz es lo más poderoso", "los conflictos son una mierda", la guerra es una mierda".


Esa fue su presentación que incluyó su amor a Cuba. Luego de entregar dos de sus canciones, Te amaré y Si tu no vuelves, invitó a cantar a Carlos Varela, una canción de éste último que incluyó en su disco Muros.
Aquí un parentesis, como la salida de Varela que no estaba en el programa. Carlos Varela, compositor, intérprete y músico de la llamada por algunos, novísima trova, siempre ha sido muy incómodo para el gobierno cubano. Sus canciones -que incluyen temas míticos para su generación como Guillermo Tell, Memorias, Foto de familia y Leñador sin bosque, entre otras muchas- a sólo una lectura, están plagadas de verdades intransigentes y de posiciones incólumes. Su valentía moral y artística pocas veces ha sido vista entre los que se quedaron. Artistas e intelectuales de mayor o menor relevancia acumulan dobleces en sus piernas, guiños oportunistas y actitudes condescendientes con el poder. El camino de Varela, su estela personal y artística, acumula senderos repletos de intransigencia, insoslayables a una lectura final de la revolución. Por todo eso, siempre ha faltado en las emisoras nacionales de radio y televisón. Muchas de sus canciones tienen el sello imperial: PROHIBIDO. Todo eso bien lo sabe Bosé y lo invitó a cantarle a los muros que bordean la plaza, la habana, la isla, para intentar bordearlos, saltarlos... derrumbarlos. Nuevamente, como acostumbra desde siempre, mostró su pensamiento y posición al salir al escenario. Vestido de negro -con camisa blanca encima y sin cerrar- su pullover negro mostraba su alma, en letras blancas -aquí valga la redundancia- "Tengo una camisa blanca", que se pondrá -creo yo- cuando estime oportuno. Otra vez más su rebeldía expresa. Bosé terminó para presentar a Jovannotti.

Jovannotti. El italiano interpretó El ombligo del mundo, canción compuesta al pueblo cubano que condimentó nuestro chovinismo sobresaturado. Se extendió más allá de su tiempo y presentó a Cucú Diamante y Yerba Buena.

Cucú Diamante y Yerba Buena. La cubana con PRE, no se cansó de repetir que ella... es cubana. Con alegría impostada de necesidad de reconocimiento dijo que el mundo se tiene que abrir a éste país, reutilizando las palabras de hace más de una década y repetidas por muchos a través de todos estos años. Su fuerza en el escenario estuvo más enfocada en ella que en el motivo del concierto. Presentó a Orishas

Orishas.
Energéticos como siempre, siguieron la línea que llevaba el concierto. Alegría y mensaje subliminal. Estos presentan a Juanes. La idea inicial, la valentía y coraje, la paciencia contra la ignorancia, el odio y la venganza.

Juanes, como un referí en el cuadrilatero, supo mantener la profesionalidad ante la arremetida de los contrincantes que al no poder pelear en directo, le inflingieron unos cuantos golpes directos e intencionados -de un lado del charco- e indirectos pero igualmente intencionados, por el otro lado. A Dios le pido para comenzar. La segunda canción y dedicada a los jóvenes, fue presentada con la siguientes palabras,

El futuro está en sus manos...
Vamos a cambiarlo para bien sres...
No importa como pensemos, al final somos iguales... 

La cuarta canción es dedicada a los privados de libertad en las selvas colombianas y donde quieran que estén... La sexta canción fue a dúo con Bosé. Su presentación hizo subir las energías. Ambos se entregaron. Bosé -más expresivo- y Juanes, cogidos de las manos y levantadas para invitar a corear a toda esa masa humana, hicieron posible la mejor parte del concierto. Sus palabras de presentación, vinimos por amor a ustedes, a todos, estén en los Estados Unidos, en Miami, por todas partes...

Por amor vinimos, a pesar de que pensemos distinto, estamos aquí por la paz, por el amor.

Bosé anuncia -algo eufórico- que se confirma más de un millón ciento cincuenta mil personas presentes. Ya se superó el evento papal. Cantan juntos Nada particular.

...dame una isla en medio del mar, llámala libertad.
dime que el viento no la hundirá.

El estribillo de la canción es frase fundamental del concierto. Para darle una expresión a sus deseos, hicieron subir a un joven que tenía una bandera cubana entre las manos y la agitaba. No duró treinta segundos. Lo sacaron en un santiamén. El miedo es muy grande para permitir la más mínima provocaciónSalieron ambos del escenario y hubo un silencio que invocaba reflexión. Tres minutos más tarde entraba Silvio Rodríguez.

Silvio Rodríguez.
Interpretó dos canciones. 
De sus doce minutos programados utilizó sólo nueve. La última? OjaláLa mítica canción que siempre se ha comentado fue escrita a Fidel Castro -desmintiendo en una ocasión el propio Silvio ésta aseveración. Aún así, es la canción que más merece el personaje de marras. Su despedida, Gracias Cuba! Viva el pueblo cubano! deja un sabor sabroso en la boca, en medio del concierto más importante y lleno de energía liberadora que ha disfrutado el pueblo de la isla, esa canción cobra un sentido profundamente actual. Fue como una espada clavada en medio del corpus revolucionario. No habrá nunca más otro momento igual para cantarla. Silvio, controvertido e inteligente, pudo haber tenido varias motivaciones para interpretar su famosa canción, pero eso ya no importaba a esas alturas del concierto y de los tiempos.
El mensaje liberador del espectáculo la arrastró en su torbellino y la cubrió con su mismo significado. Al final de los tiempos nadie se acordará de Papito Serguera -para el que dice Silvio fue compuesta- y todos recordarán que nunca una canción fue tan oportuna como el Ojalá del cantautor más importante de Cuba al dictador más grande de todos los tiempos.
Sin presentación entró a escena Luis Eduardo Aute.

Luis Eduardo Aute. Habrá un antes y un después de éste conciertoasí comenzó el cantante español -muy amigo de Silvio- su presentación. Su tercera canción -que jocosa e intencionadamente dijo haber compuesto hace sólo cinco o seis horas- fue: Rosas en el mar, que hizo famosa en Cuba la Masiel en los setenta. Entre otras cosas dice,
...la libertad, derecho de la humanidad. Cuba, te quiero... fueron sus palabras de despedida para anunciar a Carlos Varela.

Carlos Varela. Luego de más de dos horas de estar cubierto el cielo con nubes grises, el cielo se tornó azul y claramente despejado. Salió Varela vestido de negro, sin el camisón blanco anterior, como si la producción le hubiera impuesto al principio y el nuevamente hubiera desafiado. Su pullover negro con letras blancas -valga de nuevo la redundancia por su significado, "Tengo una camisa blanca" sus primeras palabras...
donde está mi gente de La habana? donde está mi Cuba?

carlos-varela-concierto-paz-sin-fronteras














la gente suya, la de él, la de sus canciones llenas de libertad, de amor y paz, las que han penetrado el corpus revolu como una saeta punzante y desafiante. Esas que como "Leñador sin bosque" hablan claramente contra el poder y su cúspide. La que le quitó su bosque y a la cual nunca servirá de bufón. Dios, el cielo y el anzuelo en El Predicador la dedicó al pueblo de Cuba. Al igual que la última -estén donde estén...  25 mil mentiras sobre la verdad.

Eran las 6:41 de la tarde y llegaron Los Van Van, agrupación que en las letras de sus canciones marcan muchas de las realidades vividas por el pueblo cubano durante los cuarenta años de existencia de Los Rolling Stone del caribe. Su director, Juan Formell, hizo el siguiente comentario, el concierto se hizo, pésele a quien le pese y duélale a quien le duelamuy desatinado y totalmente en dirección opuesta a los deseos de los organizadores.
La paz está libre de los escondrijos donde habitan tales sentimientos. Un reflejo del odio, el enfrentamiento y la intolerancia acumulados en el alma de una nación. Un popurrí de sus exitos y el acompañamiento final de todos los participantes, cerró uno de los momentos más felices que ha vivido el pueblo cubano en los últimos años.
Bien vale tal concierto para tal plaza. Limpiarla, sanearla y llenarla de lo tanto que le ha faltado al pueblo y la nación cubana en los últimos cincuenta años de su existencia. Los señores del poder, desde su guarida, desde su cueva, invisibles pero presentes, presenciaron el más absoluto rechazo a su aún presencia.

La total y absoluta ausencia de su presencia.

Lynchburg, Virginia, Estados Unidos. 20 de septiembre de 2009.







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