Mis amigos revolucionarios cool

En Cuba tengo algunos cercanos amigos 'revolucionarios cool', como dice Luis Cino en su último artículo "La conmovedora fe de Harold Cárdenas". Y créanme que lo son de corazón. Por eso los quiero, porque casi todos malviven entre los ramalazos del poder y las nostalgias de un pasado que los envolvió y no los quiere soltar. Pero lo que me detiene de Harold Cárdenas es que él no es de esa generación de que habla el articulista y que define así:
"...hubiera sido de aquellos que no podían soportar el sentimiento de culpa, ya que no tuvieron edad para pelear en la Sierra Maestra, por no haber partido raudos al combate y haber chocado con una bala “en cualquier selva del mundo”.
Arturo Cuenca (1987-88). De la Serie Ciencia e Ideología. Colección Farber, USA
Somos esos, como también lo es Luis Cino, que nacimos entre 1955 y 1965 como experimento para un hombre nuevo en una vieja isla.
Pero lo que más desconfianza me provoca en Harold se resume en esta otra frase del periodista:
"...a sus curiosos puntos de vista y a la calidad de su escritura –que la tiene- sino a la testaruda fe que muestra en la perfectibilidad del socialismo castrista..."

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