De la Serie V E C I N O S (1)



Santiago de Cuba, 1898. Estados Unidos nace como potencia global   

          El "Desastre del 98" suelen llamar los españoles a la guerra que comenzó militarmente con la explosión del acorazado norteamericano Maine en el puerto de La Habana en febrero de ese fin de siglo... y terminó con la victoria del ejército norteamericano contra lo que quedaba del otrora imperio más grande del mundo.


          Tal parecería que los españoles fueran tal por la posesión imperial de cuatro siglos sobre territorios americanos. Se unificaron y encontraron a América en la década de 1490, hechos que le proporcionaron el capital político y económico para adueñarse del siglo XVI y forjar un imperio literalmente global por primera vez en la historia. Esto se materializó políticamente en 1520 cuando se consolidó la monarquía absoluta tras la batalla de Villalar, Valladolid.

          Los territorios ibéricos estaban dominados por más de una docena de reinos y la gran masa de habitantes eran campesinos. El desarrollo de las ciudades al nivel de lo que ocurría en los reinos más allá de los Pirineos demoraría un siglo más para los reinos de Castilla, Aragón, León, Navarra, Galicia, Granada, Toledo, Sevilla, Córdova, Jaén, Murcia, el Principado de Asturias y el pequeño territorio de Vizcaya.


Mapa: Wikiwand 

          Su nuevo adversario en la Guerra del 98, los Estados Unidos de América, en algo más de un siglo había convertido el territorio que ocupaban las trece colonias del Imperio Británico en el mayor contendiente regional. Era la potencia de América. Se reforzaban las ansias imperiales.


          La guerra entre el ejército 'imperial' y el 'ejército' cubano había comenzado en 1895. En tres años aún no había vencedor. El resultado era desastroso y se extendía por toda la isla. Cientos de miles de personas reconcentrados en campos de concentración y la producción del país contraída a límites mínimos. La pobreza y la miseria se apoderaron de los campos, pueblos y zonas marginales de las grandes ciudades.


          En tan solo tres meses y diecisiete días, luego de la explosión del Maine en La Habana donde murieron más de 200 oficiales y soldados norteamericanos, el ejército español perdió la guerra en Santiago de Cuba, segunda ciudad en importancia en la isla. Con ella lo poco que le quedaba: Puerto Rico, Filipinas y Guam. Otros islotes y atolones del Pacífico se los vendió por veinticinco millones de marcos al Imperio alemán en 1899.


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